Argentina | Tema central: el acuerdo con el FMI – Por Héctor Giuliano

Humo y Espejos

No me gusta usar calificativos porque parecen términos políticos de barricada y no quiero entrar en ese terreno.

Una expresión gráfica: estamos asistiendo a uno de los días históricos más aciagos de la Historia Financiera Argentina. Un momento de Rendición Incondicional ante las exigencias del FMI. No solo es lesivo a los intereses del Estado Argentino y al Pueblo en general, sino que va a traer consecuencias impredecibles en el futuro porque queda establecido un régimen de servidumbre del que a la Argentina le va a costar librarse.

Pensar que durante décadas se vivió pidiendo que intervenga el Congreso de la Nación porque el Congreso, salvo minoritarias excepciones, nunca quiso tratar la sentencia del juez Ballestero sobre la Causa Olmos (la ilegalidad de la Deuda Externa de los Militares).

El caso trataba de la denuncia iniciada 18 años antes, durante la dictadura cívico-militar, por el periodista y militante peronista Alejandro Olmos, en que ponía de manifiesto la ilegalidad de gran parte del endeudamiento externo de nuestro país.

La sentencia comprobó 477 delitos cometidos en la toma de la deuda externa en la cual estaban implicados grupos económicos y funcionarios de alto rango de la dictadura, entre ellos, el ministro Martínez de Hoz. El magistrado resaltó las irregularidades de que “no se tuvo reparos en incumplir la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA); se facilitó y promulgó la modificación de instrumentos legales a fin de prorrogar a favor de jueces extranjeros la jurisdicción de los tribunales nacionales; inexistentes resultaban los registros contables de la deuda externa; las empresas públicas, con el objeto de sostener una política económica, eran obligadas a endeudarse para obtener divisas que quedaban en el Banco Central, para luego ser volcadas al mercado de cambios; (y) se ha advertido también la falta de control sobre la deuda contraída con avales del Estado por las Empresas del Estado”.

En tal sentido, la decisión del entonces juez Ballestero indicó que “el país fue puesto desde 1976 bajo la voluntad de acreedores externos. la existencia de un vínculo explícito entre la deuda externa, la entrada de capital externo de corto plazo y altas tasas de interés en el mercado interno y el sacrificio correspondiente del presupuesto nacional desde 1976 no podía pasar inadvertido para las autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI) que supervisaban las negociaciones económicas”.

Más allá de las circunstancias comprobadas en el expediente judicial, por el transcurso del tiempo los ilícitos estaban prescriptos. En función de ello, el magistrado giró la sentencia al Congreso, quién según la Constitución es el encargado de “arreglar el pago de la Deuda Interior y Exterior de la Nación”.

A tales efectos, recién en 2014 y por Ley 26.984, se creó la Comisión Bicameral Permanente de Seguimiento de la Deuda Exterior, continuada por la Ley 27.249 de 2016, cuya función consiste en el Seguimiento de la Evolución, Gestión y Pagos de la Deuda Externa. 

Según datos oficiales del Tercer Trimestre del 2019, la Deuda Bruta Total de la Administración Central es de 323.065 Millones de Dólares (MD) que representan aproximadamente un 89,4 % del Producto Bruto Interno, compuesto por un 35,7 % con el Sector Público, un 33,4 % con Privados y un 20,3 % con Organismos Multilaterales de Crédito.  

Alejandro Olmos murió en el 2000, cuatro meses antes que se firme la Sentencia en la Causa originada por su denuncia del 4 de abril de 1982. 

La Clase Política omitió en contra de sus deberes parlamentarios constitucionales. Nunca el Congreso se metió en forma directa. La primera vez que lo hace formalmente lo hace para rendirse ante las exigencias del FMI. La Hoja de Ruta está diseñada y tenía que tener – según la diplomática expresión del FMI – “amplio consenso político”.

¿Cómo se traducía eso?

Primero, Ley del Congreso y después incluso respaldo de las principales asociaciones empresarias y sindicales, que le daban el OK al acuerdo, con lo cual se logran los 3 objetivos principales de dicho acuerdo.

El primero y fundamental: es convalidar el Stand By de Macri del 2018, salvando al gobierno Macrista de sus responsabilidades políticas. Después se seguirá o no – si la burocracia judicial lo quiere – con el juicio a Macri; pero cuando el Acuerdo ya está convalidado política e institucionalmente. Más paralelamente se le sacan las castañas del fuego al FMI, que estaba gravemente comprometido por haber dado un préstamo irresponsable contraviniendo a sus propios estatutos: el Artículo 6 le prohíbe prestar a países que utilicen sus recursos para sostener una corrida cambiaria, como hizo la Argentina.

Esto quiere decir que el objetivo primario es que de ahora en más, nadie pueda acusar a futuro este Acuerdo, que fue así regularizado, porque está aprobado por Ley del Congreso: es un Tratado Internacional y la Argentina pierde ahora toda posibilidad de discusión legal y consecuentemente política para poder objetarlo.

Derrumbaron la última valla de contención para que la Argentina discutiera la legitimidad del procedimiento que se utilizó para la obtención del crédito otorgado.

Todo esto se hizo con el beneplácito de las dos fuerzas mayoritarias y otras menores. Se piensa que hay una gran controversia al interior del Frente de Todos, donde algunos diputados votaron de manera negativa, pero sorprendentemente se mantienen adentro del mismo gobierno que impulso este nuevo episodio de rendición.

Esto es una teatralización dentro de la coalición de gobierno, entre quienes no quieren quedar pegados y que lo han hecho en una forma tan infantil que ni siquiera les da el mérito de haber votado por la negativa.

Esto está claro: acá queda comprometida – y es algo muy grave para la Argentina – toda la partidocracia mayoritaria, oficialista y oposición, con representación parlamentaria. Habrá excepciones merituables, pero muy minoritarias, de quienes votaron por la posición en contra. Es valorable, pero no incide en el resultado. La hipocresía del kirchnerismo, a través de la Cámpora, es que forman parte del gobierno. Están metiendo cada vez más gente y ocupan cargos de gobierno y cuando llega el momento, lo único que hacen hipócritamente es votar por la negativa, con la única finalidad de no quedar pegados a un acuerdo que convalidan.

Si la bancada oficialista estaba en desacuerdo, entonces su responsabilidad es mayor y tendrían que haber dado la batalla parlamentaria en su bloque. Máximo Kirchner se fue ofendido y ni siquiera participó de las reuniones de comisión. Eso es, desde el punto político, una cobardía y una irresponsabilidad y es una teatralización: Yo me hago el ofendido para no estar mientras dejo que los demás manejen el tema.

Esto no es casual que quien haya piloteado esta negociación sea Massa, el titular de diputados; que para mí es el hombre que está piloteando y va a pilotear la segunda parte del mandato Fernández-Fernández.

Está claro, porque no nos olvidemos que Massa, hasta poco antes del 2019, estaba negociando su alianza política con Macri. Luego dio una voltereta y apareció ligado a la coalición cristinista. Es un hombre que está ligado a intereses norteamericanos, como el caso del Consejo de las Américas, donde han transitado varias veces los candidatos presidenciales y es a él a quien se le atribuye haber destrabado el acuerdo con los Fondos Buitres del año 2020, cuando Argentina se rindió ante estos fondos aceptando sus condiciones y sin descuento, solo un 1 y pico % simbólico.

Estos fondos habían comprado con Macri los bonos de la deuda al 25 % de su valor y la Argentina, luego de 9 meses de negociación, terminó reconociendo todo sin obtener quita significativa alguna. Es una risa, una cosa ínfima. Como compraron una deuda como Bono Basura a valores de menos del 30 % – creo que al 23 % según los títulos – para después especular reclamándoselo al gobierno al valor nominal, valor nocional de los títulos. Compro a 25 % y se lo reclamo con derecho legal al titular, que es el Estado Argentino, por 100 % y el Estado no obtiene ni una miserable quita o mejor dicho tiene una mínima quita de un 1 % sobre un total de deuda tomada que resultó ser de 108 000 millones de dólares donde, como agravante, la Argentina les estuvo pagando a esos fondos intereses mientras negociaba.

Lo cual lo hemos avalado y es un absurdo jurídico y financiero. Cuando se negocia un concurso de acreedores, cuando un deudor no puede pagar se suspende el pago del Capital y se interrumpe también el devengamiento de los intereses.

Argentina hizo lo contrario, primero con los Fondos Buitres durante los 9 meses de supuestas negociaciones y luego con el FMI, durante los dos años que estuvo pagándole mientras negociaba.

¿Cómo llegamos a esta situación donde el viernes la Cámara de Diputados votó como votó y ahora a toda velocidad está en el Senado?

¿Pero cómo llegamos hasta aquí?

Estos pagos de buena voluntad condicionaban cada día más la incapacidad argentina. Cuál es el eslogan del gobierno, la oposición, el establishment, los acreedores y FMI: no al default, con esto nos salvamos del default.

Default no es una mala palabra, quiere decir Incumplimiento. Es una situación de hecho y la Argentina, con el argumento de que fue esgrimido desde el primer día por el gobierno Fernández-Fernández, desde diciembre de 2019.

Su planteo formal fue: no vamos a caer en Default, la Argentina no va a incumplir sus obligaciones, la Argentina es solvente y va a apagar. Pedimos tiempo para pagar con crecimiento.

¡Sí, un comino! La Argentina no tiene ni liquidez ni solvencia y tampoco la reúne con este acuerdo que implica un condicionamiento peor que el anterior.

Explico: Macri firmó un Stand-By por 4 años donde le pasaba toda la carga de la cancelación al gobierno siguiente, una cosa abiertamente descarada. Yo salvo mi gobierno pidiendo una ayuda monstruosa de 57 000 millones de dólares, sin la más mínima capacidad de repago, pero el acreedor es bueno y me la da.

Cuando esto se discutió, bajo la presión del gobierno de Donald Trump en favor de la Argentina, en la Junta de Gobernadores del FMI, varios de los representantes europeos, con el de Holanda, Alemania y Francia a la cabeza, imputaron que el FMI estaba, textualmente, despilfarrando su dinero prestándole a un país que no podía pagar, o sea: que lo sabían todos desde Christine Lagarde, lo sabían los delegados de Estados Unidos y fue hecho. Las actas son secretas, como lo fue el debate y como fue la votación interna, no lo sabemos.

De todas maneras, el Stand-By fue aprobado y se desembolsó unos 44.000 millones de dólares, sobre un total de 57 000. Después, que quede claro, Luis Caputo, que estaba al frente del Banco Central, utilizaba los giros del fondo no para cancelar deuda, sino para venderlos al Mercado de Capitales, haciendo negocios para favorecer la Salida de Capitales, financiándolos con plata del Fondo, este es el cargo fundamental. Entonces, para salvar la cara de buenos, dijeron… que suspendían los desembolsos, luego de erogados casi 45 000 millones.

Ese préstamo objetable y plagado de irregularidades es el que está convalidando por el Honorable Congreso de la Nación, por eso la Argentina está sacando las castañas del fuego al FMI y le está convalidando el mayor negociado histórico que hizo el FMI con un préstamo récord. Nunca prestó 55 000 millones a un solo país y lo mismo la Argentina liberándolo de las culpas.

Ahora el Congreso acepta la validez del Acuerdo Stand-By firmado con Macri y como el FMI es “bueno” le va a aceptar que le pague el Stand-By de Macri y el Fondo, cumplido un periodo de prueba de 2 años y medio, en el cual Argentina va a tener auditorias trimestrales y si no cumple una sola de ellas el FMI tiene derecho a interrumpirle los giros y darle por cancelado el Acuerdo.

Entonces le van a refinanciar el equivalente a 10 años de plazo entre el 2026 y el 2034.

Esta clara cuál es la maniobra del fondo: el FMI no refinancia el préstamo Stand-By. El FMI da otro préstamo, de Facilidades Extendidas, pero para que se pague el Stand-By para que quede claro que el acuerdo de Macri queda legalizado y que la Argentina lo paga gracias a la ayuda del propio FMI, que le va girando los fondos a medida que van cayendo los vencimientos, contra Auditoria Trimestral, a medida que vence, para que la Argentina pague y quede constancia que está pagando el Stand-By de Macri, que reconoce. Cuando el país termina de pagarlo en 2 años y medio, el FMI le habilita un Acuerdo de Facilidades Extendidas para que toda esa plata que le presto para pagar el Stand-By de Macri, la refinancie con un nuevo préstamo a 10 años.

Es una trampa jurídico-financiera. No se refinancia el mismo préstamo, se da otro préstamo para dejar constancia que se paga en tiempo y forma lo acordado con Macri.

En términos vulgares podríamos decir que es “lavar dinero”. Como ese crédito era tan cuestionable, lo lavan generando otro crédito para pagar este, con consecuencias políticas y económicas del caso.

Es una buena comparación, es un Lavado de Dinero. Lavar el dinero es transformar una operación ilícita en una lícita, o sea inobjetable, que nadie pueda hacer alguna objeción, dentro y fuera del Fondo Monetario.

Que el FMI tiene sus internas entre Países Europeos y Estados Unidos y de esta manera al quedar convalidado el tema se lava el Stand-By. Y con ello se da que el día de mañana en la Argentina, se produzca un episodio insólito: que de los 22 acuerdos que la Argentina lleva firmados en su historia con el FMI, este sería el primero que se cumple.

Está bien, pero se cumple con una muleta, de la ayuda del Fondo; pero en lo formal la Argentina, hizo buena letra y entonces el Fondo lo premia. Lo premia de qué manera?, dándole la plata para que pueda pagar la deuda con el mismo FMI y además garantizándose, que durante esos dos años y medio y esas diez auditorias trimestrales de por medio tiene la garantía el FMI y los demás acreedores de la Argentina – de los cuales el FMI actúa en la práctica como auditor – tienen la garantía de que las cuentas argentinas van a estar monitoreadas al centavo.

Tras la crisis – que fue inducida – la del 2001, después del Blindaje, el Megacanje y el Corralito y el Corralón, esto terminó en una crisis política, social y financiera. Rudiger Dornbusch, el economista alemán, había determinado que tenía que haber un protectorado para la Argentina porque no sabíamos manejarnos por nosotros solos y que debíamos cederle el manejo de Tesorería a un equipo extranjero. Una propuesta infame, pero formal, de que le interviniesen las cuentas a la Argentina, pero no solo de afuera, sino con un equipo internacional monitoreando desde adentro.

¿No estamos hoy en una situación equivalente? Estamos en más de una medida equivalente al 2001. Javier Llorens y yo, los dos, veníamos hablando este tema. Javier publicó un artículo donde compara el Acuerdo con el Fondo con el Pacto Roca-Runciman y detalla lo que nosotros estimamos, unas 14 medidas de servidumbre financiera que acepta la Argentina y que hasta ahora ningún gobierno había aceptado. Este gobierno va a tener el triste récord de haber sido el gobierno argentino que acepto peores condiciones de servidumbre con el FMI.

Ejemplo: en el lenguaje diplomático del FMI, ellos ofrecen el Asesoramiento y ser consultados para una serie de decisiones externas que tiene que tomar la Argentina, por ejemplo, el más importante, las Inversiones Públicas. Toda Inversión Pública que haga la Argentina tiene que ser consultada previamente con el FMI, porque el FMI le pone a disposición su equipo de asesores para “asesorarlo” sobre las mejores alternativas de financiación, para saber con qué plata se van a financiar esas inversiones públicas. Van a venir de otros Organismos Internacionales de Crédito o con el aval del Fondo la Argentina va a salir a los Mercados Internacionales de Capitales.

Otra: la Argentina debe informar al FMI, debe consultar con el Fondo en materia de impuestos internos; y lo tiene que hacer con el FMI de manera formal.

Figuran también los Ajustes Tarifarios, que tienen que hacerse de común acuerdo con la comisión del FMI que va a monitorear para asesorar y prestar colaboración a la Argentina sobre la forma en que tienen que hacerse esos ajustes tarifarios, porque la Argentina es “incompetente” y “necesita” la ayuda del Fondo.

Después tiene que imponer, no sé cuáles modificaciones al Código Penal sobre Normas de Lavado de Dinero y financiamiento del Terrorismo. Esto es un cheque en blanco muy peligroso porque la política de Estados Unidos es, como sabemos, que apenas quieren perjudicar a un país, le inventan una excusa de financiar el Terrorismo, como lo han hecho con Venezuela, con Irán o con Irak; parece una regla. Cada vez que tienen un político o un funcionario en litigio político, le desempolvan alguna acusación de financiamiento del Terrorismo.

Entonces esto es importante, porque esta figura entre las cláusulas que la Argentina tiene que negociar con el Fondo. Además, le incluyen como asesoramiento del FMI la renegociación que la Argentina tiene que hacer con el Club de París, que es una institución diferente y no tendría que estar ligado (si bien lo está en la práctica).

El 22 de mayo se firmaría el Acuerdo, si todo va bien para ellos y el 31 de Mayo Argentina tiene un vencimiento de los últimos 2 000 millones con el Club de París; y como la Argentina no tiene un dólar partido por la mitad, Argentina no puede pagar y tiene que refinanciar.

Esa innovación de renegociación con el Club de París tiene que estar monitoreada por el FMI, que el FMI le fija la tolerancia en la mora de pago de Deuda Soberana. Quiere decir que no solamente la deuda del FMI, sino también la de cualquier acreedor queda supeditada al contralor del FMI. O sea, la Auditoria Plena. Cualquier acreedor va a tener no solamente sus propias garantías legales – como pasó con los Fondos Buitres de la época kirchnerista y ahora con los de Macri, con BlackRock a la cabeza.

Ahora la Argentina asume formalmente el compromiso de aceptar la supervisión del Fondo para monitorear el pago de la Deuda Soberana. De la misma manera, tiene que consultar al FMI para todo lo que sea la regulación de la eliminación de Subsidios; o sea que se está viendo esto: las Políticas indican el Qué, pero no el Cómo.

El gran interrogante de este Acuerdo es la pregunta del millón: ¿esto se va a poder cumplir? Es decir, las metas que comprometió Guzmán: baja del Gasto Público, baja del Déficit fiscal, baja de los Subsidios, mejoras de los resultados de las Finanzas Públicas. Todo eso ha sido firmado ahora: ¿quién garantiza en la práctica el cumplimiento?

Yo pienso que hay un indicio. La oposición política, que es la responsable de haber provocado esta crisis del Fondo, provocada por el Macrismo, fue el árbitro que le dio los votos en el Congreso y condicionados a una modificación importante.

El artículo que decía que se aceptaba la refinanciación en los términos que indico el FMI del préstamo Stand-By de Macri, pero … condicionado a un Programa Económico que aparentemente adjuntaba el Gobierno y la oposición macrista también, pero con otros grupos políticos, como el grupo lavagnista, se opusieron de tal manera que solamente autorizaron la refinanciación del FMI: o sea, el Memorándum de Entendimiento y la Carta Intención, pero no el Programa Económico. Esto es un absurdo, entonces: ¿dónde consta cómo el Gobierno va a poder cumplir todas estas exigencias cuantitativas?

Esto va a castigar duramente al Pueblo y previendo que no se va a cumplir. Yo creo que todo esto, como en toda ficción – como es una gran escenificación parlamentaria – la clave está en una herramienta muy simple y directa que el Gobierno viene aplicando por recomendación del FMI desde el primer día: la Inflación.

Porque con la Inflación el Gobierno va licuando el Gasto Público. El Gobierno consiguió que la reducción del Gasto Público Social fuese menos de la mitad del año anterior. El Gasto Público aumento 50 %, el Gasto Público Social solamente un 30 % y los Ingresos aumentaron el 83 %. ¿Por qué ocurrió eso? Gracias al Impuesto Inflacionario, que sirve para licuar los Gastos de los Salarios Reales, las Jubilaciones y los Planes Sociales, así que justamente los 3 puntos claves del Gasto Público: Social, Previsional y Laboral están siendo utilizados para bajar el Gasto Público licuando las obligaciones del Estado; y mientras paralelamente el Estado se beneficia con la Inflación a través de la Recaudación, porque recauda más por IVA, por Impuesto a las Ganancias, por Impuesto a los Bienes Personales, por Impuesto al Cheque.

Y un detalle nunca mencionado, pero muy importante: el componente tributario de las Tarifas de Servicios Públicos, porque no nos olvidemos que los precios de los Combustibles y las Tarifas tienen un fuerte componente tributario, entonces cuanto más aumentan las Tarifas con la Inflación y con el Ajuste Tarifario más aumenta la recaudación. Así que la clave, el “conejo de la galera” que sacaron, es usar la Inflación como forma de licuación del Gasto Público, que es lo mismo que estaba haciendo Macri, por eso estamos en los mismos guarismos de Inflación que estaba Macri, que dejo en 54 %: estamos en 51 % u para 2022 se prevé 55 %.

Quiere decir que es una interpretación lógica. La única herramienta visible que tiene el Gobierno para poder intentar mostrar los números que le exige el FMI, es seguir manteniendo una alta Inflación interna, ya que con ella va licuando el Gasto Público, va aumentando la Recaudación y le sirve para estirar y completar su mandato, que es lo único que puede aspirar un Gobierno que ha fracasado en su gestión, que no ha sido capaz de formular un Programa Económico.

Lo lamentable es que al final se confirmó un Programa Económico, pero es el que le bajó el FMI. Estuvo dos años que no, que ellos no se guiaban con planes, porque los planes nunca se cumplen, porque implican metas cuantitativas difíciles de evaluar y bla, bla. Discurso para la Tribuna, para la Galería, pero cuando llegó el momento se arrodillaron y aceptaron el plan del FMI y lo pusieron en el Memorándum de Entendimiento.

Más claro, imposible y además claro en forma afrentosa, porque está realizado por las mismas personas que públicamente están diciendo lo contrario. Expresiones de barricada como el presidente que habla de que él desprecia al FMI. Da vergüenza ajena escuchar esas expresiones: desprecia al FMI cuando se está colocando una soga al cuello más gruesa que la que se colocó Macri.

Porque los condicionamientos que están surgiendo ahora son mucho peores que los que estaban en el Stand-By de Macri; y la lista sigue, porque no es solamente la supervisión en la emisión de Subsidios, sino la más importante de todas es que le impone a la Argentina que vaya restringiendo hasta 0 la Emisión Monetaria, porque – “cuidado” – el Déficit fiscal no se tiene que financiar con Emisión Monetaria, se tiene que financiar con Deuda, porque la Deuda la prestan los Acreedores y con eso ganan Interés.

Dos datos que están a mano: del Ministerio de Economía – Informe a setiembre 2021 – la Deuda a fin de 2021 del Gobierno, en cabeza del Estado Central, o sea sin Provincias ni Banco Central, está en 377 000 millones de dólares. Este gobierno Fernández-Fernández, el gobierno bicéfalo (porque no se fue nadie, nadie dijo nada públicamente).

El jefe de la bancada, Máximo Kirchner, se hizo el enojado, pero yo no conozco los argumentos de él. Es para los fines políticos. Y la vicepresidenta está haciendo lo mismo, no abre la boca por las dudas porque se embarra.

Pero las cuentas que están aceptando para la Argentina a través del Acuerdo con el FMI, pivotean en el gran premio y objetivo de este Acuerdo, que es que la Argentina mejore sus condiciones para volver al Mercado Internacional de Capitales; esa es la finalidad expresa del Acuerdo.

Por eso se establece que transitoriamente la Argentina, como no puede volver al Mercado Internacional de Capitales, porque tiene un Riesgo-País de 1800-2000 puntos básicos y volvería así a toma deuda a más del 18 % anual en dólares, lo cual es un absurdo total.

Pero mientras tanto, la Argentina se compromete a crear un Mercado de Capitales Local en Pesos, para que se le siga prestando al Gobierno. Cuál es el aliciente para crearlo?: aumentar las Tasa de Interés; por eso se establece que la Argentina se compromete a tener Tasas de Interés Reales Positivas, es decir, superiores a la Inflación.

Ahora bien, la inflación actual es 51 % y la proyectada en el año se discute si va a ser entre 55 y 60. Y si las tasas tiene que ser positivas, quiere decir que las Tasas de Interés con las cuales se beneficia el Capital Financiero, que viene prestándole plata a la Argentina, a cuánto van a llevar las Tasa de Interés para seguir positivas, tiene que estar en el orden del 60 %, o sea que tienen que aumentar casi 15 puntos sobre lo que está pagando hoy el gobierno. Hoy el tesoro paga tasa de 42 y 47 % y el Banco Central, algo parecido, 42 % por las Leliq y 46 % por las nuevas Leliq.

Es la gran ecuación de arbitrar entre Tipo de Cambio y Tasa de Interés, que se va a mantener a rajatabla a costa de que el Gobierno pague cada vez más Intereses. Yo quisiera saber cuánto va a ser la cuenta de Intereses a Pagar que proyecta el Gobierno, porque según el Proyecto de Ley de Presupuesto este año Argentina iba a pagar relativamente “pocos” Intereses: 8.400 Millones de Dólares, que es la mitad de lo que se pagaba en la época Macri, pero no por una benevolencia de los acreedores sino porque bajaron las tasas del Mercado Internacional. Entonces la Argentina hoy, al pagar entre un 6 a 10 % frente a Tasas de Interés Internacionales que hasta la pandemia estaban por el suelo en un 0 o un 1 % en Europa, esas tasas eran muy positivas.

En este momento la Argentina pasaría a garantizar así Tasas de Interés Positivas que la mantendrían como un Paraíso Financiero de los Fondos Buitres.

Esto es demoledor cuando uno comienza a hacer las cuentas.

El Banco Central por Leliq y ex Nobac adeuda aproximadamente 5 billones de Pesos: un equivalente a 47 000 Millones de Dólares al Tipo de Cambio Oficial. Solamente por Leliq al BCRA le caen Intereses a Pagar por algo más de 5 000 Millones de Pesos diarios por Intereses. Equivalen a aproximadamente a 53 millones de Dólares por día y sigue el anatocismo porque no todo se paga: se refinancian, por lo tanto, en dos años el Gobierno aumentó la deuda pública del Tesoro en 45 000 Millones de Dólares, y la Deuda Cuasi-fiscal del BCRA por Leliq, en 26 000 millones de dólares, van a terminar superando al mismísimo Macri.

Y todavía los artífices macristas se burlan de que el gobierno les está batiendo el récord de endeudamiento.

Cuando estamos hablando de la Deuda del FMI, estamos hablando del 12 % de la Deuda Total del Gobierno Argentino, no estamos en una “olla a presión”. El potencial está, la Lógica del Usurero es que el Deudor no le pueda pagar el Capitel y el Deudor siga siempre acorralado por el monto de Intereses, que a su vez sube y aumenta el Gasto Público y el Déficit fiscal.

Porque todas estas medidas van a atraer aumento de la Inflación y proporcionalmente del Gasto Público; y desde ese punto de vista las medidas implican en materia de Deuda un aumento adicional del Gasto Público por Intereses, Gasto que paradójicamente se dice querer reducir.

HASTA AQUÍ EL TEXTO DE LA VERSIÓN DESGRABADA INFORMALMENTE DE LA COLUMNA DEL 21.7.2022 CON MIGUEL ÁNGEL DE RENZIS.

HÉCTOR GIULIANO: NUEVA VERSIÓN TAQUIGRÁFICA – SEGUNDA DE LA SERIE – PRINCIPALES CONCEPTOS TOMADOS DE LA VERSIÓN DESGRABADA POR EL PROFESOR ALEJANDRO RODRÍGUEZ, QUE CORRESPONDE A LA COLUMNA CON MIGUEL ÁNGEL DE RENZIS DEL 21.7.2022.

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