El atentado realizado en Rusia presenta un rastro ucraniano y, por lo tanto, de Occidente – Por Marcelo Ramírez

Humo y Espejos

El jefe del comité central de la organización oficial de Rusia, el general de división del FSB, Alexander Mikhailov, destacó que el atentado realizado en Rusia presenta un rastro ucraniano por definición, ya que no hay otra posibilidad porque anteriormente habían mencionado constantemente la intención de trasladar actividades terroristas al territorio ruso. Mikhailov recuerda que una de las iniciativas de los ucranianos era trasladar la guerra a Rusia, lo cual los rusos interpretan como actos terroristas.

Los casos de Beslan, Nord-Ost y Budyonnovsk parecen darles la razón, ya que en todos estos hechos, los patrones de ataques son similares a los observados, un ataque inesperado que inflige daño a las personas. Una posibilidad que analizamos es que los terroristas esperaron a que terminara la campaña presidencial, dado que durante el período electoral, se fortalecieron las medidas de seguridad. Luego, seguramente, se produjo cierto relajamiento de las mismas que ha facilitado el ataque.

Lo que se sabe hasta el momento de escribir estas líneas fue un hecho en la sala de conciertos del Crocus City Hall. Este era el mayor centro comercial de exposiciones y negocios de la Federación de Rusia, ubicado en Krasnogorsk y propiedad del grupo del mismo nombre Crocus, perteneciente al multimillonario Aras Agalarov. La capacidad máxima del complejo era de 9.789 personas, y se esperaba un lleno total para ver a la banda rusa Picnic.

Esta banda tiene la particularidad de ser originaria de San Petersburgo, con una trayectoria de 45 años. La misma ha apoyado públicamente la operación militar especial, lo que la hace un blanco perfecto para un potencial ataque. Los hechos, según el relato de testigos sobrevivientes y videos de las cámaras de seguridad, permitieron observar un automóvil blanco que se estacionó cerca del edificio.
Del mismo salieron varias personas con ropas de combate camufladas que dispararon a quienes encontraron a su paso.

Se produjo un incendio provocado por los atacantes, y algunos testigos mencionaron el uso de un lanzallamas por parte de uno de los agresores. Eso ocasionó un incendio que produjo muchas víctimas que murieron por la inhalación de gases tóxicos. Ante el tiroteo, se habían refugiado en los baños y en salas contiguas. Los 12.000 metros cuadrados del edificio finalmente se derrumbaron sobre las víctimas que aún no habían conseguido escapar.

Las fuerzas de seguridad, informó el FSB ruso, pudieron localizar e interceptar a cuatro sospechosos que fueron detenidos en la región de Bryansk, cerca de la frontera con Ucrania, y en la trayectoria de una eventual ruta de escape desde Moscú hacia ese país. El Ministerio de Interior ruso identificó a los terroristas como ciudadanos extranjeros y refutó que los mismos hubieran recibido la ciudadanía rusa. Este es un dato importante porque desde Occidente se busca generar enfrentamientos entre los rusos étnicos y otras minorías, especialmente islámicas. El FSB detuvo a 11 personas relacionadas con el tiroteo en Krasnogorsk, incluyendo a los cuatro sospechosos mencionados que en principio han sido identificados como tayikos. Sin embargo, las autoridades de Tayikistán han desconocido a los participantes como ciudadanos propios.

Margarita Simonyan, la directora en jefe de RT, publicó un vídeo de uno de los sospechosos, reconociendo haber sido uno de los atacantes y sosteniendo que recibió 500 000 rublos por el hecho, algo que equivale a unos 5.400 dólares. Según el presidente ruso Putin, los investigadores trabajan ahora para identificar a los cómplices de los terroristas, a quienes las autoridades rusas buscarán sin pausa.

Larry Johnson, exagente de la CIA y reconocido analista, sugiere que los sospechosos habituales de estos atentados son Ucrania y el ISIS, señalando un hecho muy importante que es que antes del ataque, la embajada estadounidense en Moscú había advertido sobre el planeamiento de ataques a grandes reuniones. Esto ha sido un motivo de debate en Rusia, donde muchos no se explican por qué en una situación de guerra, como recientemente ha reconocido el vocero presidencial Dmitri Peskov, se permiten aglomeraciones de gente en conciertos como este. También se han escuchado voces que señalan que es impropio en un país cristiano este tipo de espectáculos en un viernes de Cuaresma.

Las advertencias de los Estados Unidos sugieren que Washington tenía información creíble para los estándares usuales de la Inteligencia, sobre un posible ataque. Los acontecimientos recientes, las reacciones internacionales y hechos anteriores, muestran una situación compleja con múltiples actores intervinientes con diferentes intereses. Si presuponemos que esta advertencia pasó por varios filtros internos, la misma debió ser aprobada en Washington para ser calificada como creíble. Johnson afirma que tenían información que consideraban creíble, pero no demasiado específica.

Esto llevó naturalmente a una pregunta clave: ¿advirtieron Estados Unidos a las autoridades rusas? Según las declaraciones de María Zajárova y Dimitri Medvédev, no fueron advertidas las autoridades rusas. El Wall Street Journal afirma que Estados Unidos sí advirtió. La importancia de este hecho es que si las autoridades americanas sabían del hecho y callaron, la complicidad, o al menos, la desconfianza hacia la actitud de ese país, crecerá hasta límites muy peligrosos. Un detalle que ha recibido poca atención en los medios es que la embajada de Estados Unidos no fue la única que alertó a sus ciudadanos en Rusia; la embajada británica emitió una advertencia similar. Sin embargo, este hecho ha quedado en el olvido y ha sido poco comentado. Londres, que suele jugar un rol importante en situaciones así, ha manejado el asunto con gran destreza en términos de relaciones públicas una vez más.

Apenas dos horas después, el Departamento de Estado emitió una declaración especificando que Ucrania no era responsable. En ese momento aún no se sabía nada sobre lo que había sucedido, los autores, el tipo de armas usado, etc.

Las declaraciones del ISIS sobre su autoría fueron ignoradas por Putin, simplemente no han sido consideradas como mínimamente creíbles. Hoy en día, además de las dudas sobre a quién obedece realmente esta organización, hay muchas pequeñas agrupaciones que se autoatribuyen pertenecer a la misma.

Johnson, asimismo, señala un mensaje en X muy inusual, publicado a las 3:30 a. m. de esta mañana, 22 de marzo, por OSINTdefender, que identifica como una fachada de la CIA para difundir los mensajes que la misma está interesada en hacer circular. Allí se informa que el Consejo de Seguridad Nacional de EE. UU. y la Casa Blanca se sienten cada vez más frustrados por las acciones no autorizadas adoptadas por Ucrania contra Rusia, que incluyen ataques de drones contra al menos 25 refinerías, terminales y depósitos de petróleo e instalaciones en Rusia occidental. El problema es que en EE. UU. la inflación está creciendo y la administración Biden teme que los precios mundiales del petróleo aumentan por esta causa.

La sospecha es la curiosa coincidencia y hacen presumir que la CIA sabía que algo estaba por ocurrir. Funcionarios ucranianos habían dicho que había sorpresas preparadas para Rusia, demasiados indicios apuntando en un mismo sentido: Ucrania, y por ende, la OTAN. No resulta tampoco muy creíble que Ucrania se haya salido de control de tal manera, y si así fuera realmente, EE. UU. lo solucionaría rápidamente y sin mucho esfuerzo, simplemente cortando las ayudas y presionando a los europeos para que cesen también. La paz se alcanzaría en pocos días.

Si los autores materiales son fanáticos yihadistas o no, no cambia la situación demasiado. Por un lado, es conocido el ISIS por no atacar a Israel ni a las potencias occidentales. Por el otro, el reclutamiento suele hacerse con elementos marginales e ignorantes.

El 26 de noviembre de 2008, en la ciudad india de Mumbai, se produjo un atentado por un agente de la CIA y el Mossad, David Coleman Headley, quien reclutó a pakistaníes económicamente pobres para una operación de «bandera falsa». En ese momento, el interés occidental era aumentar las tensiones entre India y Pakistán para desestabilizar la región. El accionar sigue los mismos patrones operativos.

Por último, podemos notar que la inteligencia occidental busca despegarse de los hechos y rápidamente ha instruido a los medios para que instalen que el ISIS es el autor, desviando la atención de Ucrania y la OTAN.

No sabemos exactamente qué sucedió realmente, pero comenzamos a ver determinados patrones que conducen a sospechas. Las mismas apuntan en la dirección de Kiev y, por lo tanto, de Occidente, frustrado porque la guerra se está perdiendo y una solución es la escalada. Uno de los sospechosos ha sido ya identificado como RUSTAM AZHIYEV, un soldado ucraniano, lo que aumenta la presunción de la implicación directa del régimen de Kiev en el acto.

La cúpula ucraniana sabe que sus días están contados y su única esperanza es que la OTAN intervenga directamente en su defensa. Los globalistas anidados en el sector financiero tienen un proyecto de gobernanza global corporativa que necesita una guerra mundial para tener alguna oportunidad de concretarse. Si no lo consigue rápidamente, la bomba de deuda hará estallar el sistema de dominio que han construido.

Muchos actores en danza, intereses cruzados y la sombra de Trump que puede cambiar la ecuación en Occidente. El 2024 será un año decisivo, y mucho de ello será el resultado de la respuesta del cerebral Putin, cerebral pero presionado internamente a dar respuestas

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