El índice de la felicidad – Por Alberto Ugalde

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Hace unos días, intervine como invitado en el programa «Charla de Café», que se transmite en vivo todos los lunes por el canal de YouTube «HumoyEspejos». Durante el programa, expuse la nefasta situación política y económica en la que se encuentra mi país, España, debido a su pertenencia a la UE. Es más que evidente que la UE ha adoptado la AGENDA 2030, emanada de la ONU, ya que todos los países miembros la han aceptado. Por consiguiente, pretende que todos los países integrantes de la organización la asuman como propia y la lleven a cabo. Como consecuencia, ya se están implementando las políticas agrícola-ganaderas, energéticas y de inmigración impuestas por la UE, las cuales, con toda seguridad, nos están llevando a la ruina económica.

Ante mi exposición, una persona activa en el chat se atrevió a decir que «en España nunca se vivió mejor que ahora», lo cual me dejó totalmente perplejo y me hicieron conjeturar que esta persona no era una persona física, sino un trol o no vivía en España o bien que era un empesebrado o bien, tengo que confesarlo, que era un imbécil.

Más tarde, me puse a pensar en qué podía consistir el «vivir mejor», porque, según como se interprete, podría tener razón. Es evidente que si «vivir mejor» consiste en tener más bienes materiales a tu alcance, tendría toda la razón. Sin embargo, tenerlos a tu alcance no quiere decir que puedas conseguirlos. Además, hay otro tipo de bienes que no son materiales, como el derecho a la salud, a una educación y el acceso a una formación deseada, a la libertad de expresión, a la práctica de una religión libremente elegida, y probablemente muchas más cosas que son las que nos hacen felices. Supongo que el «vivir mejor» se refiere a conseguir ser más felices.

¿Pero cómo podríamos medir el grado de felicidad de una sociedad? Medirlo con precisión es prácticamente imposible, pero se me ocurrió una idea que puede sonar a descabellada y tal vez lo sea, pero que sería interesante explorar.

La infelicidad proviene, en gran parte, de la frustración de no poder acceder a aquello que deseamos, ya sean bienes materiales o de otra índole. Cuando uno tiene un deseo, trata de conseguirlo, y muy a menudo lo que impide el acceso a ese bien son las leyes sobre la convivencia que nos hemos dado o nos han sido impuestas pero que no aceptamos, lo que nos conduce a delinquir. Quien delinque corre el riesgo de ser encarcelado. Por ello, creo que debe de haber una relación directa entre el grado de felicidad de una sociedad y el número de reclusos. Parece una idea cogida por los pelos, y para tratar de comprobarla he tratado de conseguir datos de España desde el final de la guerra civil en 1939 hasta el día de hoy. El resultado se refleja en el siguiente gráfico:

En el gráfico se puede apreciar que mi suposición se ajusta a la realidad. Desde el año 1939, final de la guerra civil española, hasta el año 1951, el número de reclusos es muy elevado, precisamente como consecuencia de la guerra civil. A partir de ese año, el número de reclusos baja y se mantiene bajo hasta 1978, año en que nos convertimos en un país democrático. Desde entonces, la curva de la población reclusa empieza a subir inexorablemente hasta el año 2021, y desde 1981, el aumento del número de reclusos ya supera el crecimiento que correspondería al crecimiento de la población.

Los animo a que consulten la página web:

https://datosmacro.expansion.com/demografia/poblacion-carcelaria

Donde podrán observar las ratios de población carcelaria por cada 100,000 habitantes de la mayoría de los países del mundo y sacar las conclusiones que consideren oportunas. A mí me han llamado poderosamente la atención dos cosas:

En primer lugar, estos datos:

EL SALVADOR 636,3
RUANDA 565,3
ESTADOS UNIDOS 524,4
TURKMENISTÁN 510,2
CUBA 507,0
PANAMÁ 457,9
TAILANDIA 412,4
BRASIL 389,9
RUSIA 321,1
ARGENTINA 225,6
CHINA 170,7
ESPAÑA 116,0

En este pequeño extracto del listado, los tres primeros países son los que realmente encabezan el ranking. El resto los cito a título de curiosidad, no por su posición en el ranking.

Algunos de los datos pueden ser engañosos, porque por ejemplo en España gran parte de los delincuentes campan a sus anchas por las calles de nuestras ciudades, si verdaderamente todos los que se lo merecen estuviesen encarcelados ese ratio de 116,0 aumentaría considerablemente.

En segundo lugar, si estudian la lista, verán que un gran número de pequeñas islas que tenemos por paraísos tropicales, tienen una colonia penitenciaria no acorde con su población.

Si realmente el número de reclusos es una medida del estado de felicidad de una sociedad, está claro que los estadounidenses no deben de ser muy felices. 

Estos datos parecen evidenciar que mi tesis tiene visos de ser cierta y que los países con tasas de encarcelamiento elevadas podrían estar reflejando mayores niveles de frustración y conflictos internos.

Por tanto, es fundamental considerar no solo los bienes materiales al evaluar el bienestar de una nación, sino también los aspectos intangibles como la justicia, la libertad y el acceso a oportunidades. Solo así podremos tener una visión más completa de lo que significa verdaderamente «vivir mejor».

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