El Regimiento inmortal y la fuerza de Rusia – Por Christian Lamesa

Humo y Espejos

EL sábado 4 de mayo se realizó en Buenos Aires, como en muchas otras ciudades del mundo, la marcha del Regimiento inmortal, en conmemoración de los héroes y veteranos de la Gran Guerra Patria. Vale la pena, para aquellos que desconocen de que se trata este hecho tan simbólico, ponerlo en contexto y analizarlo, y es lo que trataré de hacer a continuación.

En el año 2012 en la ciudad rusa de Tomsk, se realizó por primera vez la marcha del Regimiento inmortal (en ruso Бессмертный полк – Bessmertny polk), en la cual se convocaron, con motivo del 9 de mayo, Día de la Victoria, varios miles de personas portando los retratos de sus familiares, veteranos de la Gran Guerra Patria contra en nazismo, como una forma de tributo a ellos.

Esta experiencia se fue repitiendo año tras año hasta el día de hoy, creciendo en participación popular, llegando a congregar a decenas de millones de personas, no solo en la Federación Rusa y en las exrepúblicas soviéticas, sino también en las principales ciudades del mundo.

En 2015 en Moscú, participaron de la marcha del Regimiento inmortal medio millón de personas encabezadas por el presidente Vladímir Putin, quien portaba un retrato de su padre Vladímir Spiridónovich, veterano de la defensa de Leningrado.

Para entender y valorar el significado de la marcha del Regimiento inmortal para el pueblo ruso, sería un error analizarlo solo como un mero hecho conmemorativo, sino que debemos pensarlo más bien como una acción que nos devela algunas de las facetas más interesantes y valiosas del carácter ruso, las cuales son: el patriotismo, la devoción por sus antepasados y una memoria inquebrantable.

No resulta casual que esta tradición se iniciara en el año 2012, cuando ya estaba claro que Rusia nuevamente se veía amenazada por fuerzas que buscan su desaparición como Estado, generando este peligro, por parte de los rusos de hoy, la conmemoración de sus padres y madres, abuelos y abuelas, que fueron aquellos veteranos y héroes que combatieron en el frente con armas y en las fábricas con su esfuerzo y trabajo para proteger a su país, y gracias a este sacrificio sus hijos y nietos hoy pueden vivir y tienen una Patria donde hacerlo.

Para entender la real dimensión de la tragedia que vivió el pueblo soviético durante la Gran Guerra Patria (periodo de la Segunda Guerra Mundial que va del 22 de junio de 1941 al 9 de mayo de 1945), podemos decir que murieron 27 millones de personas, la mitad de ellos civiles, en una guerra de exterminio desatada por Alemania y secundada por tropas y voluntarios de casi toda Europa. Otro número que es revelador es que uno de cada siete ciudadanos soviéticos murió en la guerra. Es por esto por lo que hoy, para ningún ruso, el recuerdo de esta tragedia le es ajeno, ya que no hay ninguna familia en Rusia que no haya perdido a un familiar directo, debido a la agresión nazi.

Por todo esto es que la marcha del Regimiento inmortal, llevando con orgullo los retratos de sus antepasados, es una comunión entre los héroes y veteranos del pasado y sus descendientes, herederos de una tradición de patriotismo y de orgullo por una historia milenaria de defensores de la Patria, como el príncipe Alexander Nevsky, derrotando a los caballeros de la Orden Teutónica; o el príncipe Dmitry Pozharsky y el comerciante Kuzma Minin expulsando a los invasores polacos de Moscú; pasando por la humillante derrota infligida a Napoleón y su Grande Armée a manos del pueblo ruso o el heroísmo y sacrificio del Ejército Rojo derrotando al monstruo del nazismo.

Para terminar, debo decir que todos aquellos que sentimos vergüenza, como parte de la humanidad, por las atrocidades cometidas por las hordas nazis; y orgullo por los héroes y veteranos que lucharon contra el mal y lo vencieron, también debemos sentirnos parte del Regimiento inmortal, y aquellos otros que hoy pretenden nuevamente atacar a Rusia, deben recordar que en el carácter del pueblo ruso anidan el patriotismo y la memoria, el espíritu de sacrificio por la comunidad y el orgullo por su herencia, como lo muestra el Regimiento inmortal, marchando juntos padres e hijos, abuelos y nietos, y es justamente ahí, donde reside la fuerza de Rusia.

Christian Lamesa, Pergaminense nacido en la ciudad de Buenos Aires en 1971.

Analista geopolítico, fotógrafo y escritor. Autor del libro “La paternidad del mal – Los cómplices de Hitler”.

Nominado al premio de la Российское общество «Знание» (Sociedad Rusa «Conocimiento») como «Educador extranjero del año 2023»

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