Islas Malvinas Argentinas: Una Herida Abierta – Elsa Bruzzone

Humo y Espejos

«Los pueblos que esperan su porvenir de una abstracción legal o de la voluntad de otros son de antemano pueblos sacrificados» ― MANUEL UGARTE

Hechos Recientes

El 26 de febrero de 2024, hace apenas unas semanas, luego de la visita del canciller David Cameron a nuestras islas usurpadas hace ya 191 años, el gobierno británico extendió su control sobre nuevas zonas marítimas pertenecientes a nuestras islas. Ya en el año 2012, pese a las protestas y reclamos del gobierno argentino, entonces presidido por Cristina Fernández de Kirchner, se había creado el Área Marítima Protegida (AMP), que comprende 1.240.000 kilómetros cuadrados. A los 283.000 kilómetros cuadrados ya existentes alrededor de las Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y comprendidos dentro del AMP, se suman ahora 166.000 kilómetros cuadrados, con lo cual el área de exclusión alrededor de estas alcanza los 449.000 kilómetros cuadrados. El pretexto esgrimido es «introducir mejoras significativas en la protección marina en el Océano Austral».

De esta manera, el 36% de la zona marítima de nuestras Islas Malvinas queda cerrada a la actividad pesquera; además, el comunicado establece que «se cerrarán a la pesca de krill otros 17.000 km^2 mediante la introducción de zonas pelágicas cerradas adicionales». Estas restricciones mejoradas complementarán las medidas de protección marina existentes en aguas del SGSSI (siglas del Gobierno de las Islas Georgias y Sandwich del Sur), donde el turismo y la pesca sostenible están estrictamente controlados.

En declaraciones al diario «Página 12», el exsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur durante la presidencia de Alberto Fernández, Guillermo Carmona, sostuvo que estas decisiones unilaterales del Reino Unido son reprochables por tres razones centrales: violan la prohibición de realizar actos unilaterales en la cuestión Malvinas, según la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas; violan los compromisos del Reino Unido en el marco de la Convención para la Conservación de Recursos Vivos Marinos Antárticos; y «ponen en práctica la utilización de medidas supuestamente vinculadas a la conservación y protección del ambiente con finalidades geopolíticas».

Ante estos hechos consumados, desde el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, como dice el refrán popular, «mutis por el foro o silencio de radio». Es conveniente recordar el rostro de felicidad del presidente Javier Milei por su encuentro con el canciller británico David Cameron en el Foro de Davos un tiempo atrás, y los comentarios de la canciller Diana Mondino luego de su reunión con Cameron el 21 de febrero en el marco de la cumbre de ministros de relaciones exteriores del Grupo de Países del G20, realizada en Río de Janeiro, Brasil. «Poniendo las cosas en su lugar», escribió en su cuenta de X ese día junto con una foto de ambos. Agregó que ambos reconocieron la existencia de un desacuerdo sobre nuestras Malvinas, y reafirmó los derechos de soberanía de nuestro país sobre nuestras islas y la disposición argentina para resolver la disputa de conformidad con el mandato de la comunidad internacional. En términos franceses, se podría decir que sus palabras fueron «pour la galerie».

A continuación vemos el mapa de la zona de exclusión alrededor de las ISLAS SANDWICH Y GEORGIAS DEL SUR.

La historia continúa evidenciando que diariamente hay un vuelo británico de Londres a nuestras islas. Somos testigos de ejercicios militares de Gran Bretaña y se ha autorizado a empresas israelíes a extraer petróleo. Y el 7 de marzo, hace tres días, nos enteramos del avance de las negociaciones entre un astillero británico y el gobierno kelper para la construcción de una terminal portuaria de importantes características con el objetivo de favorecer, entre otros, el acceso a la Antártida. La propuesta generaría una fuerte competencia al Puerto Ushuaia, capital de nuestra provincia de Tierra del Fuego, Islas del Atlántico Sur y Antártida.

En diálogo con «Cara o Ceca», Santiago Barassi, secretario de Asuntos Estratégicos del municipio de Río Grande, Tierra del Fuego, sostuvo que la construcción del puerto por parte de los kelpers es «un eslabón más de una profundización de la ocupación británica por la fuerza en nuestro territorio y ocurre en un contexto nacional de una nueva desmalvinización». Insistió en la necesidad de «tomar dimensión de lo que se está disputando en el Atlántico Sur y en la Antártida en el siglo XXI. Hoy vemos con la nueva gestión de Javier Milei un proceso de desmalvinización que tiene su correlato en la inacción de la Cancillería Argentina para denunciar todas las acciones unilaterales de Gran Bretaña».

Completan el panorama las desafortunadas declaraciones del ministro de Defensa Luis Petri en el foro organizado por el CARI (Centro Argentino de Relaciones Internacionales), sede y punto de reunión de cuanto cipayo y vendepatria deambula por estos pagos, en estos días donde manifestó muy suelto de cuerpo el alineamiento incondicional de Argentina con EE. UU., Gran Bretaña, OTAN y el Estado de Israel, remarcando además el deseo de acompañarlos en su accionar imperial y colonial contra los pueblos del mundo. Quiero recordar una vez más que los tres únicos países del mundo, más alguna que otra isla perdida del Pacífico y del Índico, que votan en contra nuestro en la ONU sobre nuestras Islas Malvinas, son justamente EE. UU., Gran Bretaña e Israel. Es comprensible: EE. UU. es la cabeza de la OTAN y Gran Bretaña, su patria madre, su aliado más fiel; Gran Bretaña, el ocupante; Israel, si reconoce, debe desocupar Palestina, devolver los Altos del Golán a Siria y las granjas de Shebaa y alrededores a El Líbano. ¡Qué manía esta de dormir con los enemigos y andar tomados de sus brazos por la calle y especialmente en momentos en que ellos están en plena derrota, decadencia y caída mundial!

Reflexión Final

La base militar británica en nuestras Islas Malvinas sirve a varios propósitos no siempre confesados. El más «inocente» es proveer apoyo a la población exógena y endógena de nuestras islas y complementariamente a los intereses económicos de la antigua compañía monopólica de ellas, la Falkland Island Company, cuyos dueños viven en Europa. Esta compañía se diversificó en varias empresas de servicios para proveer transporte, turismo, vivienda y alquiler de vehículos en las islas, explorar y explotar hidrocarburos, continuar el antiguo negocio lanar del lugar e implementar el nuevo de la pesca depredadora. El verdadero y oculto objetivo es operar como base de apoyo y de proyección geoestratégica de la OTAN con la triple misión de controlar el transporte de materiales estratégicos (por ejemplo, hidrocarburos), favorecer a las compañías europeas en la exploración y la explotación de riquezas no renovables y renovables en la plataforma continental sudamericana, condicionar el acceso hacia y desde el Atlántico al Pacífico y desde el Atlántico hacia la Antártida, y reafirmar la proyección hacia el Océano Índico de acuerdo con el nuevo concepto estratégico de la OTAN.

Por todo lo expresado, podemos inferir que la negativa británica para solucionar pacíficamente la disputa por la soberanía en la cuestión Malvinas está solamente justificada en la imperiosa necesidad de mantener militarizado el Atlántico Sur para asegurar sus fines y los de sus socios de la OTAN. Sin olvidar, por supuesto, a EE.UU., creador y patrocinador de la misma. No quedan dudas del ADN del gran organizador del descalabro y su principal beneficiario.

Cierre del texto

Finalizo con estas palabras del Papa Francisco escritas en su Carta por la Conmemoración del Bicentenario de Nuestra Independencia: «A la madre patria no se la vende ni se la puede vender». Por mi parte, agrego a las palabras de Francisco… la patria no se alquila, la patria no se entrega, la patria no se regala, la patria no se da, la patria se defiende. La patria y la nación no son pasiones inútiles. Dijo Manuela Sáenz, la inmortal compañera del Libertador Simón Bolívar, «A la historia no se la cuenta. Se la hace». ¿Estamos dispuestos/as a hacerla?

Profesora Elsa M. Bruzzone CEMIDA (Centro de Militares para la Democracia Argentina) Buenos Aires, República Argentina, 10 de Marzo de 2024

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