Israel: el nerviosismo gana espacio entre sus dirigentes – Por Marcelo Ramírez

Humo y Espejos

Israel desoye los consejos más elementales, inclusive de sus propios generales, y decide avanzar sobre Gaza. El cuadro de situación que precede esta dilatada decisión es la de no haber conseguido un solo éxito en el plano militar o diplomático que pueda ser considerado como tal.

La desesperación ante los desafíos que enfrenta, desafíos que además ponen en riesgo su propia existencia como Estado, ha producido que el nerviosismo gane espacio entre sus dirigentes.

Las peleas públicas con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, no es más que un anuncio previo de lo que llegaría con las desproporcionadas y peligrosas ideas expresadas públicamente por el ministro israelí de Asuntos y Patrimonio de Jerusalén, Amichai Eliyahu. Este personaje no dudó en afirmar que “Lanzar una bomba nuclear sobre Gaza es una posible solución y la Franja de Gaza no debe permanecer en la faz de la tierra, ¡debemos restaurar los asentamientos en la Franja de Gaza!”.

El despropósito es tal que hasta el líder de la oposición, Yair Lapid, comentó sobre sus palabras: «Una declaración impactante y demencial de un ministro irresponsable. Ha perjudicado a las familias de los secuestrados, perjudicado a la sociedad israelí y dañado nuestra posición internacional. La presencia de extremistas en el gobierno pone en peligro nuestro éxito y el éxito de nuestros objetivos militares: derrotar a Hamás y devolver a los secuestrados».

El representante del movimiento palestino Hamas, Hazem Qassem, no dejó pasar la oportunidad y respondió diciendo que tales declaraciones reflejan “un terrorismo criminal sin precedentes en Israel”, según informó el periódico israelí Ynet.

Qassem agregó que tales propuestas son solo posibles gracias al pleno apoyo brindado a Israel por los Estados Unidos de América. Sin el apoyo casi incondicional de ese país, y podríamos agregar del cerebro habitual que está radicado en Londres, Israel debería repensar sus acciones.

¿Por qué razón Tel Aviv ha escalado hasta el punto de amenazar con un ataque nuclear sobre civiles en Gaza? La renuncia que le pidió Netanyahu puede tener varias lecturas. Eliyahu pudo haber actuado por sí solo en una posición radicalizada, no midiendo las consecuencias, algo difícil en un político. No obstante, bien esto puede ser un globo de ensayo para ver cómo lo toma la opinión pública y sobre todo, las grandes potencias. Igualmente, podemos ver que una táctica habitual es la de instalar algo impensado hasta hacerlo aceptable, en una especie de Ventana de Overton.

Las razones las podemos encontrar en el sombrío panorama que se le presenta a Israel. La operación militar que ha encarado como represalia parece en realidad responder a una trampa tendida por Hamas.

Netanyahu se ha conducido en forma bastante irracional y en su ceguera parece haber tomado el camino prefijado por la organización palestina.

La respuesta era esperable dados los antecedentes israelíes, del propio Netanyahu y su entorno, amigos de las reacciones desproporcionadas como advertencia a sus enemigos. 

La operación militar de Hamas, independientemente de la valoración sentimental que suscite, ha sido ejecutada con una gran prestancia operativa. El profesionalismo de los combatientes quedó manifiesto ante la pasividad israelí y los éxitos militares.

La Inteligencia hebrea pudo haber dejado suceder para luego poder tomar una represalia que le permita erradicar a los gazatíes de su territorio, o bien puedo haber cometido un error colosal al no percibir lo que sucedía. Sea la razón que sea, lo que ha sucedido solo puede calificarse, en ambos casos, como un error colosal.

Si Hamas pudo haber tenido la capacidad de hacer esa operación en secreto, con una planificación tal vez de años, solo queda como probabilidad que lo que vimos solo fue una primera etapa de una operación mayor. La misma debe haber previsto la respuesta israelí y se ha preparado para ello.

Las demora en invadir Gaza coinciden con los rumores de desavenencias en el alto mando israelí que consideraba muy riesgosa esa operación. Una cosa son los bombardeos indiscriminados, ya tristemente habituales, y otra cosa muy diferente es tener que transitar por una ciudad reducida a escombros que dificulta el desplazamiento de blindados, haciéndolos blancos fáciles para los palestinos.

Si este cuadro se da en un territorio que tiene 1.300 km de túneles preparados para la resistencia, la invasión es muy difícil y costosa en términos humanos y de material. Hasta el momento hemos visto los tanques Mervaka III y IV desplazarse en las afuera de Gaza y según fuentes de Hamas y Hezbollah, más de 60 blindados fueron destruidos. Esto contando los que han sido atacados en el Norte de Israel.

Hamás no es una guerra de pastores en sandalias armados con apenas un AK 47 y escaso entrenamiento, es en realidad una fuerza altamente organizada, más de lo que se esperaba, y muy bien entrenada.

La capacidad técnica de sus ingenieros es asombrosa, lejos están los palestinos de esa imagen de fanáticos semianalfabetos que nos relatan los medios. Los ingenieros de Hamas, quienes se han formado en las universidades de países amigos y vecinos, se han mostrado altamente capaces para diseñar túneles y sistemas defensivos, así como armas.

Las noticias más recientes cuentan que han destruido dos vehículos militares israelíes en la zona de al-Farahin, al este de Jan Yunis, utilizando lanzagranadas tándem del Yassin 105.

Esos cohetes Yassin 105, son modificaciones del cohete ruso Tandem 85, que fue usado por primera vez por Hamás en la batalla Al-Furqan en enero de 2009. En febrero de 2017, las Brigadas Qassam, brazo armado de Hamas, anunciaron que habían desarrollado una versión de producción local del cohete Tandem 85, y lo denominaron Yassin 105 en honor al jeque Hamed Yassin.

El proyectil Yassin consta de una cabeza destructiva dual con dos cargas que detonan en dos etapas, la primera explota y rompe el blindaje exterior, mientras que la segunda penetra el acero del tanque y explota en su interior.

Su rango operativo se estima entre 100 y 500 metros, con un alcance efectivo de unos 150 metros, con una velocidad máxima que alcanza los 300 metros por segundo. Se lanza con un RPG llevado al hombro, y con un peso total de 4,5 kg, puede perforar 600 milímetros de blindaje.

Hamas cuenta además con sistemas rusos Kornet, los suecos – británicos NLAW (next generation light anti-tank weapon) y los estadounidenses Javelin, entre otros.

Según la inteligencia israelí, también poseen misiles con alcance hasta 160 km.

Por lo tanto, anunciar un cerco sobre Gaza es el menor de los problemas. Tomar efectivamente esa ciudadela subterránea es el desafío principal en lo que respecta a la Franja, pero no terminan allí las dificultades de Tel Aviv.

Las acciones militares traerán bajas propias, muertos, heridos y mutilados que son parte de la sociedad civil. Personas que hasta hace poco tenían como objetivos estudiar, trabajar, casarse, terminan reclutados en un frente para combatir en túneles dantescos y, si tienen suerte, volverán a la vida solo con lesiones psicológicas por la brutalidad de la guerra.

No es lo mismo hacer un servicio militar apaleando palestinos que sufrir en carne propia lo descripto. ¿Cuánto tiempo soportará esa sociedad con una vida occidentalizada esta situación? Que el ataque de Hamas inicial haya sido en una rave electrónica es de una simbología que asombra.

Esa sociedad, que ya estaba dividida, comenzará a experimentar el desgaste de una vida bajo sirenas que alertan de ataques de misiles, la incertidumbre de una derrota en el frente y las bajas mencionadas.

Las complicaciones de Israel no terminan allí, el frente militar complejo de luchar contra Hamas en Gaza puede ser acompañado por Cisjordania, donde ya se aprecian síntomas preocupantes. La autoridad palestina no podrá contener eternamente la reacción en ese territorio.

Mientras tanto, Hezbollah se encuentra en una situación ambigua, presionando en el Norte y obligando a Israel a distraer un tercio de sus efectivos militares que no puede ser empleados en otros puntos.

Siria en el Golán constituye otra amenaza. Los hutíes bombardean con misiles y drones. Turquía cada día se pone más hostil, la base aérea de Incirlik está nuevamente bajo ataque de una multitud iracunda, por lo que sucede en Gaza.

Erdoğan ha dado muestras de ser alguien decidido y acostumbrado a jugar al límite. Su proyecto de edificar de su país una reedición del Imperio Otomano no debe ser descartada, y necesita mantener una imagen digna ante un mundo musulmán molesto. Participar en la cuestión palestino-israelí es algo que no puede pasarse por alto.

Mientras sucede esto, los egipcios mueven sus ejércitos hacia el Sinaí y uno de los países musulmanes más poderosos, Argelia, con una de las Fuerzas Armadas más modernas e importantes de la región, ha dado un paso histórico. El parlamento de Argelia decidió otorgar al presidente del país, Abdelmadjid Tebboune, autoridad formal para iniciar acciones militares contra Israel. 

Si esto ya no es preocupante para Israel, podemos sumar al siempre amenazante Irán. Teherán no parece dispuesto a buscar un enfrentamiento directo que lo exponga a represalias nucleares, pero seguramente va a emplear al Hezbollah como un ejército indirecto.

La amenaza de la fuerza naval extraordinaria de Estados Unidos no alcanza para balancear las fuerzas. El grupo naval occidental no puede más que garantizar la supremacía aérea, algo que Israel no necesita dado que no hay enemigos en el aire, excepto misiles que desnudarán las falencias de la escuadra si busca interceptarlos.

Ya se ha visto que los hutíes han conseguido burlar las capacidades de los sistemas navales enviando drones y misiles a Israel. La simple técnica de saturación ya vista contra el Iron Dome podría dejar sin capacidades a los navíos occidentales, y luego serían susceptibles de ser ellos mismos atacados.

La cifra de 5.000 marines en este conflicto es irrelevante, no podrán ni siquiera incidir en la guerra y solo producirán más tensiones en el frente internacional.

En este cuadro descripto someramente, podremos ver los riesgos a los que está sometido Israel, con una operación militar en Gaza que, en el mejor de los casos, le demandará meses para tomar el control. Meses que probablemente no tendrá si este cuadro se mantiene.

En este marco es que se entienden las palabras de Amichai Eliyahu reclamando el empleo de armas nucleares contra Gaza. Seguramente utilizarían bombas tácticas que les permitan un nivel de radiactividad bajo para poder repoblar el lugar en poco tiempo con colonos israelíes.

La respuesta puede ser que Israel sea víctima de un ataque similar. Una bomba nuclear en una ciudad israelí puede ser posible y no sabríamos de donde llegó. Pakistán, Corea del Norte son los principales candidatos a ser acusados, pero no los únicos. 

Este escenario nos colocaría ante una guerra global nuclear, y allí recordamos la Doctrina Sansón que hemos relatado en ocasiones anteriores. Algo que parece fruto de una alucinación conspirativa, pero que no solo es parte de las políticas prefijadas por Israel, sino que ante las perspectivas de derrota total, bien puede ser empleada.

Israel juega tiempo de descuento para acordar una solución negociada que le permita sobrevivir como Estado. Si no lo hace rápidamente, con un ritmo de escalada como vemos que se mide en días o en horas, las perspectivas son siniestras.

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