Israel marcha aceleradamente hacia el aislamiento – Por Marcelo Ramírez

Humo y Espejos

La guerra se disputa en diferentes esferas, la militar tal vez sea la más llamativo y la que concentra la atención de las mayorías por su espectacularidad. Sin embargo, existen otros planos, como el financiero, el económico, el cognitivo y un largo etcétera, que coadyuvan, o no, a la obtención de la victoria.

Dentro de ese plano, la diplomacia y la opinión pública son dos elementos claves. Quien está en combate, o se apronta para el mismo, necesita contar con apoyos externos. Aun los Estados Unidos en su época de hegemonía mayor armaba grandes coaliciones para enfrentar a sus enemigos coyunturales.

Israel se está enfrentando a un enemigo numeroso que lo asediará en el campo militar y necesita establecer un marco de alianzas que le permitan cosechar voluntades. No obstante, parece haber olvidado los principios básicos de la diplomacia y ha impulsado, a través del embajador de este país ante la ONU, Gilad Erdan, una ronda de desaciertos que lo está aislando de países influyentes.

Erdan, dueño de un carácter irascible, se ha convertido en un emblema de la diplomacia de un Estado de Israel que no comprende la situación en que se encuentra. El embajador israelí ha montado un verdadero escándalo presionando al secretario general de la ONU y exigiendo su renuncia.

Las razones tienen que ver con que Guterres expresó que se debe contemplar la situación de los palestinos.

La política de Tel Aviv es la de no permitir ambigüedades, obligando a tomar partido por estar en su contra o en su favor, pero no hay equilibrio posible. Aquellos que intentan analizar el marco completo simplemente no pueden ser menos que considerados enemigos. Así, Guterres, a quien solo le podríamos criticar posiciones tibias e inacción, cayó en desgracia.

Erdan decidió que lo mejor es solicitar la renuncia, y su país acompañó el pedido no otorgando las visas a los funcionarios de la ONU como castigo.

Esto no es un gesto de fortaleza, sino de debilidad, la diplomacia israelí debe contener las críticas hacia la represalia contra civiles de Palestina con miles de muertos. Algo que traerá un enorme malestar creciente en sintonía con el avance de las matanzas.

La política de crear pánico entre sus vecinos, pudo haber tenido sentido en otras etapas, pero hoy simplemente es delirante.

Israel no puede presionar al resto del mundo para que acepte su punto de vista. Acertado o no, hoy no estamos en un mundo pacífico bajo la hegemonía de Estados Unidos, quien da carta blanca a Israel para solucionar los problemas sin miramientos.

Hoy el mundo se encuentra dividido. El Estado judío se encuentra con una Rusia y una China que desafían a los estadounidenses y no se pliegan a sus órdenes.

La posición israelí es simplemente impopular. Los seguidores del Celtic FC, desobedeciendo a las autoridades de su propio club e inundando un estadio colmado con banderas palestinas, atestiguan el cansancio social.

Las presiones de los medios en dar una sola versión compatible con los deseos de Israel solo horadan más su posición. La imagen se desploma y que un estadio lleno de simpatizantes del fútbol se exprese con esa contundencia, debería ser una señal de alarma lo suficientemente clara para advertir el error.

La CNN ha protagonizado una polémica con la reina Rania de Jordania, quien ha sido criticada por ser pro-Palestina. Sin embargo, su entrevista ha sido muy medida, y siendo una mujer joven y de modales muy agradables, no puede más que considerar como equivocada la idea de tomarla como blanco dado su carisma.

Jordania es un Estado cercano a Israel, y este debería comprender la posición de tener que responder a las sensaciones de sus súbditos identificados con la causa palestina.

Los desaciertos israelíes han llevado a que el emir de Catar se haya reunido con Seyed Ebrahim Raisi, afirmando que los países de la región pueden detener la maquinaria de guerra del régimen israelí contra los palestinos con su unidad.

La cosecha de enemigos no se detuvo y alcanzó a la poderosa China, otra gran nación con vínculos amigables con Israel. Beijing no busca tener un perfil alto en los asuntos internacionales, menos aún si son extrarregionales. No obstante, Gilad Erdan también la hizo blanco de críticas por su actitud. La respuesta de la delegación china fue inmediata y demostró su irritación ante la situación, señalando las inconsistencias entre el historial israelí de violaciones a los derechos palestinos y la actitud respetuosa de su país. Algo absolutamente innecesario para la diplomacia.

Una vez producido el ataque de Hamas, Putin rápidamente condenó el golpe terrorista y trató de mantenerse al margen del conflicto. Debido a los bombardeos contra la población gazatí, el presidente ruso expresó que Israel tiene derecho a defenderse, pero señaló la necesidad de comprender la situación de los palestinos.

La respuesta de Israel fue el repudio y una amenaza con sanciones contra Rusia. De nada valieron las explicaciones de este país sobre la negociación con Hamas en Moscú para que liberen a 8 rehenes rusos. Las negociaciones llegaron a buen puerto, según expresó Musa Abu Marzuk, miembro del Politburó y jefe del departamento de relaciones exteriores del movimiento palestino Hamás, pero a Tel Aviv no le importó y la relación diplomática con Moscú ahora ha caído notablemente.

Rusia se había mantenido prudente a pesar de su notoria indignación porque cerca de un millar de instructores y combatientes militares, junto a equipos israelíes, habían sido llevados a Ucrania.

La torpeza israelí ha llevado a que otro personaje que tenía buenas relaciones con su país, se transformara en un potencial enemigo. La falta de cintura política para sobrellevar la situación no dejó margen de maniobras al pragmático Erdoğan.

El presidente turco se distanció con un duro discurso frente a una imagen gigante de la mezquita de Al Aqsa en Jerusalén.

«Los habitantes de Gaza están listos para proteger a su patria. ¿Estamos listos nosotros también? Lo hicimos ayer y, si Dios quiere, lo volveremos a hacer mañana. Debemos estar preparados», advirtió el líder.

En otra parte de su discurso dijo a modo de advertencia: «Eh Occidente, te estoy llamando. ¿Quieres empezar de nuevo un enfrentamiento como en las Cruzadas? Turquía no está muerta, está en pie. Debes saber que existimos en Oriente Medio, como existimos en Libia y Karabaj».

El diseño de la política exterior de Israel, hoy formalmente en manos de Eli Cohen, profundizó el conflicto anunciando con la llamada a consultas de su cuerpo diplomático en Turquía para «reevaluar las relaciones bilaterales».

Con razón o sin ellas, la diplomacia simplemente no puede ser conducida con la gracia de un elefante en un bazar.

Un elemental principio es conseguir el apoyo de los amigos, la simpatía de los neutrales y al menos disminuir las tensiones con los enemigos. Sumar consensos es la clave para obtener resultados que a Israel le sirvan para los propósitos de su gobierno.

Con la política de no tolerar posiciones neutrales o equilibradas, Israel marcha aceleradamente hacia el aislamiento.

Los resultados mandan en estos temas, y los mismos están a la vista. Israel hoy no ha conseguido más apoyos reales que Estados Unidos y Ucrania, las naciones europeas buscan una actitud de mayor diálogo. Las tensiones internas en Europa no permiten un apoyo cerrado a una masacre en Gaza, que puede producir mayor desgaste y hasta conflictos en las calles.

Lo mismo podemos decir con respecto a las naciones islámicas, árabes o no, que sienten la presión de sus pueblos para volverse contra Israel.

Países con vínculos amistosos con Israel se ven arrastrados hacia el conflicto, lo mismo que sucede con las naciones que eran neutrales en este enfrentamiento.

Una señal más del error tiene que ver con grandes naciones que tenían buenas relaciones con Israel y que no buscaban romper con la misma. China o Rusia quieren mantenerse al margen de un conflicto que es ajeno, entre otras cosas, porque tienen buenas relaciones con el mundo islámico.

No obstante, estas naciones no aceptan ser amenazadas y subordinadas a Israel y se han distanciado.

Un resultado pésimo para la diplomacia de Tel Aviv que ve perder apoyos en una época muy dura. Quedarse solo, como un Estado paria, no esa una buena opción. Pero la política de este país no tiene retorno, parece.

Una mala lectura de la realidad y del tablero geopolítico les hace creer que están en una posición de imponer criterios, pero no lo están.

Día a día la imagen israelí se deteriora, tanto en la opinión pública como en el escenario internacional.

Un Estado con el comportamiento tan agresivo que demuestra desinterés en las víctimas civiles, por niños, mujeres, y que además en forma paralela aumenta la presión sobre sus vecinos y potencias neutrales, es algo indeseable.

Israel tiene probablemente centenares de armas nucleares y esto hace este cuadro sumamente peligroso. Puede apelar a una salva nuclear si considera todo perdido.

Lo más preocupante es que realmente está perdida la partida e Israel lo intuye, o lo sabe.

La extrema arrogancia y el desprecio por las opiniones de otras naciones lo coloca al país en un estado de alteración que puede ser negativa y peligrosa para el resto.

La posición de los Estados Unidos, de apoyo irrestricto e incondicional, le da hoy un punto de apoyo para insistir con sus amenazas.

Sin embargo, con bajísimas posibilidades de salir victorioso en soledad, su peligrosidad se extrema.

Al igual que sucede con Estados Unidos, los propios israelíes son quienes tienen en sus manos sacar este gobierno enloquecido y poner gente seria y razonable para encontrar una solución viable.

Seguramente no será capaz de ganar todo lo que se pretende, pero al igual que a los palestinos, la salida hacia la paz implica una negociación. En las negociaciones todos deben ceder algo, si Israel no entiende eso y pretende imponer su voluntad, la guerra mundial está a la vuelta de la esquina.

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