Los asesinos buenos – Por Alberto Ugalde

Humo y Espejos

El título de este artículo puede parecer un oxímoron, pero no lo es en absoluto, puesto que se refiere a aquellas personas que la corrección política imperante nos presenta como buenos ciudadanos e incluso como próceres políticos dignos de loa. Por oposición a aquellos a quienes se les ha adjudicado la representación del mal absoluto, me refiero exactamente a Stalin y Hitler; de estos no vamos a hablar, puesto que los medios de comunicación hegemónicos ya nos lo han contado todo, lo que hicieron y lo que y lo que sería muy discutible que hicieran, territorio en el cual es muy peligroso adentrarse, por lo cual, aunque no soy cobarde, pero tampoco idiota, no me adentraré.    

Primero debo de aclarar que al que mata soldados en una guerra en buena lid no se le puede tildar de asesino, no así, mal que les pese a muchos, a los civiles que matan a soldados en una guerra, a no ser que lo hagan en defensa propia. Si no se considerase que la muerte de un militar a manos de un civil, no en defensa propia, como asesinato, todas las guerras serían guerras de exterminio, puesto que nadie estaría dispuesto a dejar vivo a alguien que te puede matar. A un civil que mata a un militar, no en defensa propia, se le denomina terrorista, y no me voy a adentrar tampoco en este tema, porque el tratamiento de los actos de terrorismo no es igual, en ningún sitio, según estos actos ocurran en tiempos de paz o en tiempos de guerra.

En este artículo solo voy a nombrar a los responsables máximos de los asesinatos. Que para mí son sin duda a los que eran los detentadores del poder ejecutivo máximo de las naciones que cometieron los asesinatos durante el tiempo en que aquellos tuvieron lugar, por qué si no lo fueron por activa, lo fueron por pasiva, puesto que pudiendo evitarlos no lo hicieron.

Sin embargo, tengo muy en cuenta las manos ejecutoras de los mismos, me refiero muy en particular a las tripulaciones de las aeronaves que se dedicaron a bombardear las poblaciones civiles a sabiendas de lo que estaban haciendo. Todos aquellos que de una manera u otra ejecutaron a civiles indefensos, deben ser considerados como asesinos, porque, la obediencia debida no es una excusa válida moralmente, se les podría considerar sicarios, es decir, asesinos a sueldo.

Lo mismo podríamos decir de todos aquellos que ejecutaron órdenes encaminadas a la eliminación de población civil e incluso prisioneros de guerra, mediante la privación a estos de los medios indispensables para sobrevivir, por ejemplo, comida, agua o medicinas.

Sería conveniente leer la nota «Genocidios, hambrunas y crímenes contra la humanidad impunes», publicada en este mismo blog, porque en ella se narran, con mayor amplitud, muchos de los sucesos, cuyos culpables vamos a identificar.

Después de estas disquisiciones ya es hora de presentar a los más notorios asesinos de los buenos:

Basilio II emperador de Bizancio

Responsable de ordenar sacar los 2 ojos a 14.850 prisioneros búlgaros y un ojo a 150, en el año 1014 d.c.

Simón Bolívar, culpable de cientos, si no miles de asesinatos ejecutados con un grado de sadismo difícil de imaginar en pleno siglo XIX, como consecuencia de su «Decreto de guerra a muerte».

Presidentes de los Estados Unidos

Culpables de una guerra continuada de exterminio de las tribus indias para robarles las tierras, sus nombres para que no se nos olviden son:

George Washington

John Adams

Thomas Jefferson

James Madison

James Monroe

John Quincy Adams

Andrew Jackson

Martin Van Buren

William Henry Harrison

John Tyler

James K. Polk

Zachary Taylor

Millard Fillmore

Franklin Pierce

James McGill Buchanan

Abraham Lincoln

Andrew Johnson

Ulysses S. Grant

Rutherford B. Hayes

James A. Garfield

Chester A. Arthur

Grover Cleveland

Benjamin Harrison

Durante sus mandatos la población nativa fue reducida de unos doce millones en el siglo XVI a menos de 250.000 en 1900. 

Grover Cleveland

William McKinley

Theodore Roosevelt

Culpables de la muerte del 15 % de la población filipina entre 1895 a 1903, la población pasó de 9.000.000 a 7.635.426, lo que supone una pérdida de población del 15 %. 

Franklin Delano Roosevelt

Culpable de los bombardeos, sobre la población civil en Alemania, durante la II Guerra Mundial, toda población de más de 50.000 habitantes.

Culpable de la muerte de entre 330.000 y 500.000 civiles japoneses por el bombardeo americano sobre las ciudades japonesas. Solamente en Tokio hubo 100.000 muertos y un millón de desplazados.

Harry Truman

Culpable de la muerte de cientos de miles de japoneses como consecuencia de las bombas atómicas que mandó arrojar sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Cuando digo cientos de miles no me refiero solo a los que murieron en aquellos momentos, sino también murieron a consecuencia de las enfermedades producidas por la radiación en los años siguientes. 

Culpable de la muerte por hambre de 700.000 soldados y 5.000.000 civiles alemanes.

John F. Kennedy

Lyndon B. Johnson

Richard Nixon 

Culpables de las malformaciones y cánceres producidos a millones de personas por el Agente Naranja, arrojado principalmente sobre Vietnam, pero también sobre Laos, durante la guerra de Vietnam. 

George Bush Jr. 

Barak Obama

Culpables de la muerte de al menos 110.000 civiles, la estimación del número total de muertos entre la población iraquí, es muy variable, según fuentes, pero pudo llegar hasta más de 1.000.000 de muertos.

Los primeros ministros del U.K.

William Pitt el joven 19/12/1783  a 14/3/1801

Culpable de la hambruna Doji Bara o Hambruna de Scull de 1791-92, 11 millones perecieron durante los años 1788-94.

William Lamb  18/4/1835 a 30/8/1841

Culpable de la hambruna de Agra de 1837-38, en la que murieron al menos 800.000 personas.

Robert Peel                               30/8/1841  a 29/6/1846

John Russell                       30/6/1846  a  21/2/1852

Edward Smith-Stanley        23/2/1852  a  17/12/1852

Culpables de genocidio por provocar, intencionalmente, en Irlanda de 1845-1852, una hambruna que mató, entre 2 y 5  millones de personas, según fuentes.

John Russell                   29/10/1865  a  26/6/1866

Edward Smith-Stanley          28/6/1866  a  25/2/1868

Benjamin Disraeli                 27/2/1868   a   1/12/1868

William Ewart Gladstone    3/12/1868  a   17/2/1874

Culpables de las siguientes hambrunas:

Hambruna de Alto Doab de 1866 en que 2 millones de indios murieron.

Hambruna de Orissa de 1866-67 en que murieron 1 millón de personas.

Hambruna de Rajputana de 1869 en la que 1,5 millones de personas murieron de hambre.

Benjamin Disraeli   20/2/1874  a   21/4/1880

Culpable de la Gran Hambruna de 1876-78 en el Sur de la India de 1876-78, en la que murieron de 6,1 a 10,3 millones de personas, según estimaciones.

Robert Gascoyne-Cecil    25/6/1895  a  11/7/1903

Culpable de las siguientes hambrunas:

Hambruna india de 1896-1897, en la que murieron 5 millones de personas.

Hambruna india de 1899-1900, en la que murieron 1 millón de personas.

Culpable de la feroz represión sobre el pueblo de Afganistán en 1897, donde se procedió sistemáticamente, pueblo por pueblo, a destruir las casas, cegar los pozos, derribar las torres, cortar los grandes árboles de sombra, quemar las cosechas y destruir los embalses.

Culpable de la muerte en los campos de concentración de Sudáfrica de más de 27.927 mujeres y niños bóeres y de entre  14.000 y 20.000 africanos, según fuentes, de los cuales más del 80 % eran niños menores de 16 años.

David Lloyd George   7/12/1916  a  19/10/1922

Culpable de bombardeo de zonas civiles en Irak 1920

Culpable de la hambruna persa de 1917 – 1919, en que murieron entre 8 y 10 millones de persas, ya que por aquellas fechas Persia estaba invadida por el U.K y Rusia.

Winston Churchill   10/5/1940  a  26/7/1945

Culpable de la hambruna de Bengala de 1943-44, en que murieron 1,5 millones de personas de hambre y  1 millón a causa de epidemias.

Culpable de los bombardeos, sobre la población civil en Alemania, durante la II Guerra Mundial, toda población de más de 50.000 habitantes, y de la muerte por hambre de 700.000 soldados y 5 millones de civiles alemanes tras la II Guerra Mundial.

Culpable de una masacre en las calles de Atenas en 1944, donde el ejército británico, dirigido por Churchill, tiroteó a una manifestación, produciendo 28 muertos y 128 heridos.

Culpable de la expropiación forzosa y reclusión en campos de concentración de 150.000 hombres, mujeres y niños en Kenia en 1952, para robarles las tierras fértiles. Los kenianos fueron sometidos por los británicos a todo tipo de torturas, incluyendo violaciones, castraciones y shocks eléctricos.

Irán 1953. Durante décadas Churchill se entrometió en los asuntos iraníes durante décadas, los privó de sus recursos naturales cuando la mayoría vivía en la pobreza extrema.

Rey de Bélgica

Leopoldo II de Bélgica

Culpable del genocidio del Congo, en que 10 millones de congoleños murieron.

Sultanes Otomanos

Abdul Hamid II

Culpable de la muerte, entre 1894 y 1896, de entre 200.000 y 300.000 armenios, según fuentes.

Grandes Visires

Dijo Halim Pasha

Mehmed Talaat Pasha

Ahmed Izzet Pasha

Ahmet Tevfik Pasha

Damat Ferid Pasha

Ali Rıza Pasha

Salih Hulusi Pasha

Culpables del llamado Genocidio Armenio, se calcula que, entre un millón y medio y dos millones de civiles armenios,​ fueron perseguidos y asesinados por los gobiernos de los Jóvenes Turcos en el Imperio otomano, entre 1915 y 1923.

Presidente de la II República Española

Francisco Largo Caballero

Culpable del asesinato de entre 2.000 y 5.000 personas ejecutadas en los fusilamientos de Paracuellos de Jarama, Aravaca y Torrejón de Ardoz.

Presidente de Polonia

Ignacy Mościcki, de 1926 a 1939

Culpable del genocidio de 58.000 alemanes que residían en territorio polaco.

Falange libanesa

Elie Hobeika

Culpable de la masacre de entre 1.500 y 3.000 refugiados palestinos en los campos de Sabra y Shatila.

Los gobiernos de una gran parte de los países de la tierra y responsables de la OMS y fabricantes de vacuna contra el COVID-19.

Culpables del asesinato de 1.600.000 de personas, por ahora, e innumerable número de perjudicados en su salud, por obligar de una u otra manera a participar, mediante engaño, a sus poblaciones en un experimento médico en contra de su voluntad.

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