Nuestros indignados seguidores, profesionales y catedráticos, quienes dicen «hay un
atacante y un atacado», descubren de repente una verdad evidente ante el ataque
estadounidense e israelí contra Irán: la guerra es necesaria, la guerra cambia las cosas,
determina el equilibrio de poder en el mundo. Hoy, Galli della Loggia escribe esto en El
Corriere, pero hasta hace unos momentos, él y el periódico al que sirve nos ofrecían una
moral muy diferente, porque el objetivo era repeler a Rusia. Así que, más que un
descubrimiento tardío, se trata de hablar con claridad, pero solo cuando el amo así lo
desea.
Durante años hemos oído repetir que la guerra no resuelve nada. Que es inútil, irracional
y anticuada por la historia. Que lo único que importa es la condena moral del agresor.
Sin embargo, ahora, ante el escenario de Oriente Medio, se repite la misma historia. La
guerra es, por lo tanto, un medio casi necesario para redefinir los equilibrios de poder,
para remodelar poderes y esferas de influencia. Sin embargo, si la guerra la libra
«nuestra gente», entonces se vuelve comprensible, necesaria, incluso deseable. Y aquí
es donde nuestro estúpido sirviente (lo llamamos así por pura asonancia, pero nos
gustaría decir algo más) entra en escena, deseando abiertamente una victoria
estadounidense desde las columnas del periodismo respetable. Y no por razones
estratégicas para Italia o Europa, sino por una lógica servil, con la esperanza de que, al
ganar, Estados Unidos les dé una palmadita en la espalda a quienes los siguieron, tal vez
incluso unas migajas más. No se considera lo mejor para Europa, sino lo que le
conviene a Washington. Pero podría ocurrir, por ejemplo, que Estados Unidos no gane
nada y salga de Oriente Medio debilitado o incluso derrotado. ¿Qué ocurriría después?
Se volverían aún más engorrosos en el Mediterráneo y, por lo tanto, en Europa, donde
ya cuentan con demasiadas bases en países importantes y más allá. El siguiente paso de
Estados Unidos nos interesaría mucho: Europa como plataforma militar avanzada para
las próximas guerras de Estados Unidos contra Rusia y Asia. Bases, mandos,
infraestructura, sistemas de misiles: Estados Unidos cuenta con una extensa red que
abarca todo el continente, que no sirve a la defensa de Europa, sino a la proyección
estratégica de Estados Unidos. Si Washington decidiera atacar a Rusia o intensificar el
conflicto estratégico con Asia, concretamente con China y el sistema euroasiático, ¿de
dónde vendrían esos ataques? No de suelo estadounidense. Vendrían de bases
establecidas en Europa. De Europa. ¿Y adónde llegaría la respuesta del «enemigo»? No
a Estados Unidos. Llegaría aquí. A ciudades europeas. A infraestructuras europeas. A
suelo europeo. Los misiles balísticos rusos y chinos (sin mencionar a otras potencias
como India y Pakistán, que se verían arrastradas a la palestra) impactarían las
plataformas militares de donde provienen las amenazas. Es decir, nuestro continente. Lo
que ocurre hoy en Oriente Medio no es, por lo tanto, un espectáculo lejano. Es un
anticipo de lo que nos espera. «De te fabula narratur», Europa. Cuando los gallos
cantan en las logias. Y mientras los gallos cantan en las logias, se anuncia otra traición.
Gianni Petrosillo (Conflitti&Strategie) https://www.conflittiestrategie.it/europa-de-te-fabula-narratur
Traducción: Carlos X. Blanco




