Gracias Irán (venganza para todos)

Picture of Humo y Espejos

Irán les ha dado una paliza a los estadounidenses, y es la noticia que llevábamos
décadas esperando; la esperaban todos aquellos que han sufrido ataques, agresiones,
destrucción y muerte a manos de los yanquis y sus secuaces internacionales. Esto es
precisamente lo que muestra un vídeo iraní, propagandístico pero realista. Mirando
hacia los misiles de los ayatolás están los nativos americanos, los japoneses de
Hiroshima y Nagasaki, los vietnamitas, los yemeníes, los palestinos, pero también los
iraquíes, afganos, sirios, africanos, serbios, alemanes, italianos y cualquiera que haya
probado el estilo de vida estadounidense en carne propia, en diferentes épocas
históricas. Quédense con su Coca-Cola, nosotros nos quedamos con la bomba. Los
estadounidenses no nos liberaron; esta es la última mentira que tuvimos que digerir para
aceptar estar bajo su yugo de hierro. Ninguna dictadura ha sido tan invasiva y
humillante como nuestra sumisión a Estados Unidos.


Hoy todos somos iraníes, y lo somos porque cualquiera capaz de derrotar a nuestros
gobernantes es un pueblo amigo y, con suerte, un futuro aliado. Naturalmente, nuestros
periódicos, ante la furia iraní, acusan ahora a Trump de imprudencia. No lo acusan de
atacar a un país soberano, de matar y arrasar vidas, hogares y ciudades enteras; en
absoluto, lo acusan de no resolver el problema con rapidez. Estos son nuestros
moralistas baratos que pretenden darnos lecciones de libertad y moralidad. Con libertad,
fabricaremos cepillos de dientes y nos alegraremos cuando Kiev caiga también.


Ahora saboreamos la verdadera liberación de los misiles que caen sobre los enemigos y
sus secuaces en Oriente Medio, sobre las bases estadounidenses dispersas por toda la
región, y esperamos que alguien nos ayude a deshacernos de los de Europa. Los únicos
extranjeros que recibiremos con los brazos abiertos serán aquellos que nos traigan
drones chinos o regalos hipersónicos rusos. De verdad queremos libertad, que no es un
concepto abstracto, sino la liberación de nuestra patria de la ocupación extranjera y la
traición local. Sabemos que tendremos que pagar el precio de esta libertad; la libertad es
cara, como todos aquellos países que no se doblegan ante el imperio estadounidense y
no siguen una política cobarde como la de nuestros amos nacionales, pagan por ser
sumisos y estar contentos.


Sabemos que jamás podremos lograrlo solos, pero unidos a los grandes pueblos de
Rusia, China, Irán y todos aquellos que desean decidir su propio destino, surgirá un rayo
de esperanza, ojalá que algún día no muy lejano. ¿Cómo se fortaleció Irán hasta el punto
de poder enfrentarse a los estadounidenses? Viviendo, trabajando, sufriendo, muriendo
bajo las bombas enemigas, asumiendo riesgos que nosotros, que creamos un mundo
ficticio y libramos batallas falsas, ya no somos capaces de correr.


Mientras nosotros aquí jugamos con la civilización y los derechos humanos, otros
experimentan el verdadero progreso, un esfuerzo titánico, una labor de Sísifo que
doblega la espalda, los nervios, tensa los músculos, sacrifica al individuo por el bien

colectivo, lo pone al servicio de la comunidad como un solo cuerpo compuesto de
muchas extremidades que se mueven en diversas direcciones hacia un único objetivo.
Esta es la verdadera libertad. Una vida muy dura que quizás valga la pena vivir, siempre
mejor que vivir para producir tonterías.


¿De qué otra forma se pueden destruir las bases estadounidenses? Con la ciencia, con la
energía sobrehumana de mentes que no malgastan su razón en tonterías como las
nuestras, que no temen equivocarse e intentarlo, que no ven el fracaso como el fin de
una persona. Esta es la verdadera fuerza colectiva, que hemos perdido junto con una
historia en la que «amamos, odiamos y matamos al enemigo».


¿Cómo no sentir el orgullo de aquellos que les dicen a los estadounidenses «vengan, los
estamos esperando» y no solo lo dicen, sino que lo hacen, los golpean, los humillan,
obligando a la mayor potencia del mundo a fanfarronear con anuncios de victorias que
ahora son solo titulares en nuestros periódicos?


Gracias, Irán. El sueño americano termina aquí. Hoy, nuestro sueño es iraní, y
esperamos poder interpretarlo a nuestro antojo, con ingenio italiano. Arden las bases
americanas, caen los dioses, se alzan los hombres. Esperemos que dure mucho tiempo y
que el futuro llegue pronto, limpiando la podredumbre que nos asfixia. Dejaremos a
nuestros hijos un mundo interesante, y no será por culpa de las políticas
medioambientales.


https://www.conflittiestrategie.it/grazie-iran-vendetta-per-tutti [incluye el vídeo iraní
mencionado en el texto].Gianni Petrosillo (Conflitti&Strategie)
Traducción: Carlos X. Blanco

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